Comercio justo
Las decisiones más sencillas, las que tomamos todos los días, definen cómo se aprovecha o se perturba la naturaleza. Son decisiones simples, relacionadas con lo que comemos, la manera como nos transportamos, cómo compramos, cómo producimos y tiramos la basura, cómo utilizamos el agua, la energía eléctrica, en qué invertimos nuestro esfuerzo, dinero y confianza. Esas mínimas decisiones, sumadas a las de millones de personas, son fundamentales.
Nuestro dinero es una herramienta: cada peso que gastamos es parte de las inversiones millonarias que determinan cómo se hacen negocios, qué productos y servicios se ofrecen, incluso qué trato reciben los trabajadores. Cada uno de nuestros pesos es parte de la fuerza económica que mueve al país y al mundo.
A nosotros nos toca decidir si nuestro dinero apoya formas de producción sana, social y ambientalmente responsables o si apoyamos a quienes contaminan, engañan y abusan de su poder económico.
Unidos, los consumidores podemos decidir el rumbo del mercado.

El reto que enfrentamos como ciudadanos es aprender a comprar de acuerdo a nuestros valores. Nos toca preguntar, demandar, exigir, para que cada vez más empresas se comprometan a producir bienes y servicios que sean respetuosos del medio ambiente, de los trabajadores y de la diversidad de las culturas de México.
Te invitamos a ser un consumidor responsable, a organizarte con otros ciudadanos y a participar en las campañas de consumo responsable, ambientalmente sustentable y socialmente justo que Greenpeace y otras organizaciones impulsan.
http://www.comerciojusto.com.mx/


Paula dijo
Hola Laura!
Es curioso como al hablar con la gente te das cuenta la falta de conciencia de consumidor que tenemos, de las muchas cosas que podríamos cambiar si nos uniésemos, que un grano no hace una montaña pero una montaña está formada por un grupo de granos que un día decidieron unirse para cambiar las cosas.
Besos!
24 Enero 2007 | 11:16 PM